the war is over, if you want it.

La guerra es un juego de poder.  Empieza por plantear la diferencia como algo que no puede ser bueno, algo que tiene que desaparecer. Si yo opino A, es inaceptable que B y C existan. “¿Para que? No, no y no. YO tengo la razón  MI punto de vista es el más acertado, SIEMPRE TENGO LA RAZÓN”. Más allá de que yo siempre tengo la razón  y puede ser, de hecho es, muy molesto, nadie tiene la razón todo el tiempo. Todos nos equivocamos, todos aprendemos. Y en el proceso de equivocarse, las circunstancias y el tiempo terminan dándole la razón a alguien. Aprender de eso, es lo que nos lleva a crecer. Y si la posibilidad de crecimiento no les interesa, al menos consideren la posibilidad de abrir la cabeza a nuevas experiencias. De poder decir “Si, lo considere, y lo probé  y no es para mi”. Encuentro que esas personas suelen ser las mas interesantes que conocí en mi vida. En fin, ¿a que iba? Ah, si. No entiendo la necesidad de hacer la guerra, de declarar rencores, de odiar y punto. No la entiendo ni la comparto. No voy a decir que caigo en la idea de que hay que amar a todos y a todo por igual. No creo que podamos vivir todos en armonía  calma y arcoiris. No soy tan ingenua. El debate es necesario, pero no la discusión  Debatir es dar argumentos, considerar opciones, las razones del otro para sostener lo que dice, ponerlas en la balanza con los ideales y la utopía que se sostiene. Pero, en serio, ¿discutir por discutir? ¿guerrear? ¿A que tipo de definición personal o epifanía superadora podes llegar cuando te parás adelante de alguien para gritarle cosas con la única motivación de herir o simplemente destruir? Conocí gente que no podía definirse sin un enemigo, conocí (fui) de las personas que encuentran en si mismas su peor enemigo. No hay infierno. Lleva tiempo darse cuenta que no hay fantasmas, que los demonios no son sino sombras proyectadas por la misma luz que nos mantiene vivos. Si hasta conocí gente que te dice que sabe que ama porque supero diez mil peleas con esa persona especial. ¿Que clase de amor podes sentir si no dudaste dos veces en mirar a esa persona a los ojos y clavarle el puñal donde le duele? En mis definiciones personales, amar es darle a alguien el puñal sabiendo que jamas lo usaría para lastimarte. Si eso se rompe, nunca hubo amor realmente. Así vamos a los tropezones. Aprendemos de las heridas, y no hay mas difícil que aprender que de la guerra nada bueno puede salir.

Si me dan a elegir, nunca dejaría de elegir hacer el amor por sobre hacer la guerra.

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