wild horses.

Te vi salir a la lluvia, empaparte en los recuerdos. Quise creer que volverías a esta ruina que llamamos en algún momento hogar. Pero cargabas la seguridad de los temblores, no tenias miedo a caer otra vez. Rodillas lastimadas, corazón en mano. Levantaste las solapas del abrigo. Mis manos fueron ese abrigo antes, hace tanto ya.

Ahora soy exilio. Un subterfugio constante. La efímera presencia de un perfume de verano, el toque fugaz de los muebles en la oscuridad, mientras los ojos se acomodan en las sombras. Levanté del piso tus despojos, las piezas rotas de un tiempo que se fue. Casi ni se nota donde pisaron tus pies. Solo yo, con los ojos abiertos, veo recuerdos donde hay objetos cotidianos. Hay cosas que no puedo lavar con sangre. Pero como las palabras, los recuerdos también son mitad olvido. Será cuestión de marcar con otro fuego estas bestias salvajes que llamamos pasado.

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