things that I’ll never say

Se revuelven los cielos, y lloran sobre la ciudad. Camino sobre las flores del jarcarandá que cayeron. Pisoteadas conservan su color. Y si no llevara esta melodía entre los labios, todo este paisaje me resultaría triste, melancólico. Pero no es así. Porque siento en el cuello la huella de su beso. Porque cierro los ojos y recuerdo su sonrisa. Casi me siento temblar.
Camino con cuidado, consciente de que mis pasos podrían arruinar la belleza de las flores rosadas sobre el cemento gris. Camino con cuidado, moviéndome entre los cristales rotos del pasado, de las decisiones equivocadas. No quiero lastimarme, no quiero llevar estos filos hasta él.
Pero me encuentro murmurando una canción escondida, una que cantaba a gritos en mi habitación de adolescente. Con la música saliendo de los parlantes, fuerte y clara, haciendo temblar las ventanas, las paredes, mi piel y el esternón. Una canción guardada para quien me hiciera sentir así…

What’s wrong with my tonge? This words keep slipping away.

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