not dark yet

Se alzan los edificios entre los haces de luz. Es tan fuerte el abrazo que no distingo mi sombra de la tuya. Los inviernos nacieron con la excusa de caminar así. De sortear las grietas del pavimento de la mano, de los abrigos cerrados sobre las caras, y las manos en los bolsillos ajenos, buscando robar el calor, hacerse de manos ajenas para llenarse. Un montaje con canciones de Bob Dylan de fondo, como en cámara de 8mm de la década de los 70. Balanceándonos en los parques llenos de risas de atardecer, hasta sentir como se caen de nuestra piel los últimos rayos del sol dorado.

Y en este invierno, tu sonrisa es el calor al que vuelvo con manos frías y ojos brillantes. Me encierro en tus labios, me refugio en tu pecho. Que afuera siga silbando el mundo, corriendo el viento, que ya llegue a casa.

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